Crear, multiplicar lugares de respiro (Franco Berardi «Bifo»)

     

    * Traducción del italiano Marcella Chiarappa

    La pandemia actúa como develación. Poniéndonos en condición de comprender que, desde hace tiempo vivimos dentro de la estructura del capitalismo neo-liberal, que no cesa de imponer sus reglas: privatización, competitividad, primado del usufructo por sobre el interés social, devastación del ambiente, hiper aprovechamiento de las energías mentales, burn-out.

    Pero no basta con comprender que estamos en una trampa para salir de ella. Salir de la trampa tecno-financiera de hecho requiere de una estrategia política y sobre todo de una solidaridad social basada en un proceso de subjetivación que, por el momento, en la tempestad pandémica aparece vacilante y deprimido. El apocalipsis pandémico ha hecho evidente que la sociedad no puede sobrevivir sin librarse de la regla neo-liberal, sin embargo esta ha debilitado y quizás paralizado las energías psíquicas necesarias para activar un proceso de subjetivación solidario.

    Dentro de este contexto, un grupo de investigadores que operan predominantemente en el campo de la psicoterapia, pone a la orden del día la necesidad de crear y multiplicar lugares de reflexión psicoterapéutica común, lugares de respiro que se sustraen de la sofocación sistémica para buscar al mismo tiempo la vía para la emancipación del dominio técnico financiero.

    El 25 de Octubre en Chile tendrá lugar el referéndum que deberá decidir si permanecer para siempre en la jaula de la constitución fascista y ultra liberal promulgada en los años de Pinochet y Kissinger, o si usar la fuerza constituyente de la lucha y del voto para salir de ella, abriendo el camino a un modelo social igualitario y frugal, es decir basado en la utilidad colectiva y no en la abstracción financiera y el consumismo inducido por la publicidad. Chile es el lugar en el que la dictadura neo liberal comenzó con un golpe de estado fascista y con una masacre. Chile puede ser el lugar desde el cual se inicie el proceso de desmantelamiento de la dictadura neo-liberal. Pero el voto solo será la condición formal a la que debe seguir un proceso de subjetivación solidario y autónomo.

    De la lucha política en curso en diversos países latinoamericanos; Bolivia, Colombia, Argentina, incluso Chile, solo podemos ser espectadores. Pero debemos ser actores de la obra de recomposición de la subjetividad social que la precariedad y la acelerada competición han agredido e infectado profundamente y que ahora, por efecto de la pandemia, del aislamiento, del miedo, del distanciamiento, parece hundirse en una suerte de depresión de larga data.

    La pandemia actúa como un catalizador de procesos catastróficos en curso desde hace mucho tiempo: la paralización económica, la precariedad, el burn-out del super trabajo de la atención, la depresión, el pánico. Puesto que estos procesos se precipitan juntos, el horizonte que se entrevé más allá del apocalipsis pandémico, es el de la extinción del género humano, mientras la disgregación de la civilización ya ha llegado a un punto más bien avanzado y la guerra, el hambre y la violencia racial se difunden.

    No obstante no es posible razonar ventajosamente sobre las posibilidades de evitar la perspectiva extrema de la extinción si la muerte colectiva se ve invadida por los fantasmas del miedo, de la angustia, si el cuerpo del otro es percibido como un peligro y el erotismo es expulsado de la vida social. Nuevos perfiles de sufrimiento psíquico van emergiendo: el erotismo entra en una zona oscura de sensibilización fóbica hacia el cuerpo del otro a causa del distanciamiento y de la invasión de flujos de ominoso en el espacio de la vida cotidiana. Nuestra tarea específica y nuestra intención es registrar el continente emergente del inconsciente en oscilante y ambigua mutación, para crear y multiplicar lugares de respiro y colectivos de enunciación (auto) terapéutica.

    ¿Es posible una vida feliz en el horizonte de la extinción? Puede parecer una pregunta paradojal, sin embargo es crucial porque solo si logramos crear espacios de respiro tranquilo y de relación feliz en el curso de la tempestad epidémica y social, podremos encontrar la vía de fuga de ese mismo horizonte. Solo enfrentando de manera colectiva la conciencia de lo perecedero de cada ser, de nuestro existir singular y del género humano como conjunto bio histórico, podremos disipar el pánico y activar dinámicas de creatividad y de invención.

    Por esta razón consideramos que es urgente la formación de lugares de respiro colectivo, de meditación sobre lo perecedero y sobre la propia extinción.

    16 de Octubre de 2020

    Me excuso por repensar

    Leyendo el texto me di cuenta que la conclusión parece estar centrada totalmente en la extinción. Lo cual corre el riesgo de dar la impresión casi religiosa de “memento mori”(recuerda que morirás) que quisiera evitar. Propongo cambiar las últimas palabras “meditación sobre lo perecedero y sobre el extinguirse”, por las palabras “meditación sobre lo perecedero y experimentación de nuevas formas de vida social.

    Me parece que esto corresponde mejor a nuestra intención, que es la de evitar la angustia que deriva de la condición pandémica (de reactivar la respiración) para experimentar formas de supervivencia social que permitan salir del horizonte de extinción.

    18 de Octubre de 2020