ASAMBLEA SOBRE LA INVESTIGACIÓN. Identidad psicoanalítica y grupalidad  ( Laura Buongiorno  (Rimini- Italia))

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Siempre me he preguntado si el psicoanálisis, para permanecer con vida, tenga que oscilar siempre entre teoría, práctica e investigación.

La teoría renvía a la práctica. La práctica sola no es suficiente y he aquí la demanda de teorías que alimenten el trabajo clínico.

Teoría y práctica aportan beneficio en su confrontación con la investigación.

  1. Eagle (2011) se empeñó en crear una red de compatibilidad entre modelos como la única trayectoria segura para la supervivencia del psicoanálisis: superación de modelos rígidos, distancia de espontaneidad de modo, valorización de la investigación, diálogo con otras disciplinas.

Hoy en día una de las tareas del analista consiste en saberse mover entre las distintas escuelas de pensamiento, aprendiendo a considerar funciones y metáforas que ayudan a comprender el campo relacional, recordando la invitación de Bion (1987) a leer todos los libros que queremos, pero a no permitir que “nos molesten mientras nos estamos formando una opinión sobre la persona que tenemos al frente”.

Tener un modelo de trabajo basado en la concepción operativa de grupo no quiere decir permanecer aislados, centrados en la enseñanza de las obras de autores predilectos.

Muchas instituciones psicoanalíticas no sienten necesidad alguna de salir de sus escuelas de pensamiento e incorporar otros aportes coherentes con las nuevas ciencias.

Considero que hay mucho que aprender de las diversas escuelas y de las prácticas clínicas que han acumulado, quizás haya algo que aprender sobre los mecanismos de cambio identificados por la investigación en psicoterapia.

El esfuerzo de la investigación en psicoanálisis sería no mirar solamente los estudios sobre el resultado de una terapia, por ejemplo de grupo operativo, sino que el verdadero desafío sería poder comparar los factores curativos que hacen que la psicoterapia sea eficaz.

Examinando la ciencia psicodinámica, esta se nos aparece como una ciencia multidisciplinaria que va más allá de los aspectos centrales de un acercamiento psicoanalítico: los procesos evolutivos, los procesos inconscientes, motivaciones y emociones, procesos defensivos, la importancia de las interacciones en el aquí y ahora no limitadas por la transferencia y contratransferencia.

A través de la declinación del psicoanálisis en la comunidad científica, estamos adquiriendo en cambio una nueva comprensión de lo que en la tradición psicoanalítica es esencial y necesita ser conservado y de lo que, en cambio, deberá ser desechado.

Algunos nuevos descubrimientos son:

  1. Una nueva comprensión de los procesos inconscientes. El inconsciente no se limita al inconsciente dinámico de Freud. Hay, por ejemplo, procesos no conscientes adaptativos que son implícitos.
  2. Una nueva ciencia de la conciencia, basada en capacidades simbólicas, en el lenguaje y en un tipo de memoria autobiográfica que nos permite vivir en el presente, reflexionar sobre el pasado, anticipar el futuro e imaginar mundos que no existen.
  3. Una memoria dinámica.
  4. Nuevos modelos de motivación.
  5. Una nueva ciencia de las emociones.
  6. Una comprensión de las modalidades relacionales precoces y del mundo en el cual ellas tienen efecto en el desarrollo. Una nueva comprensión de la infancia y del desarrollo. Los niños nacen con capacidades innatas de responderle a los otros.

Estas nuevas ciencias están cambiando radicalmente algunos asuntos de base del psicoanálisis tal como Freud lo comprendía, quien hoy tendría dificultad en reconocer su psicoanálisis bajo estas nuevas ‘vestimentas’ científicas.

Quizás el problema principal es que el psicoanálisis pasó de un modelo mental mecanicista del siglo XIX a modelos de la mente del siglo XX y XXI que son probabilísticos, no determinantes y guiados por la necesidad de obtener una respuesta coherente y organizada del ambiente.

En suma, debemos ignorar por ejemplo la existencia de una neurobiología o lo que nos condiciona ¿qué cambio en nuestro modelo de trabajo?

Un aspecto que falta en el psicoanálisis contemporáneo es la dimensión que introdujeron Eric Fromm y Erik Erikson, es decir la comprensión de la relación entre cultura, estructura económica de la sociedad y desarrollo de la personalidad. En otras palabras, cuánto considerar en nuestro trabajo las condiciones históricas y las organizaciones sociales e institucionales actuales para ver en qué medida todo esto incide en las relaciones. Otro punto, ¿es el psicoanálisis una psicoterapia? Aun cuando no lo fuera esto no excluye que su práctica pueda producir efectos psicoterapéuticos.

Nuestro tiempo responde al criterio neoliberal de la utilidad inmediata. El largo tiempo del pensamiento en el que se basa nuestra práctica, ha sido sustituido en todos los niveles de nuestra vida individual y colectiva por la tendencia a actuar, a la descarga y evacuación de las tensiones y de los conflictos.

El poder del psicofármaco y de las terapias cognitivo-conductuales ofrece una solución más rápida al sufrimiento del sujeto y está más de acuerdo a nuestros tiempos.

La enseñanza universitaria ha burocratizado el concepto de formación, desenganchándolo cada vez más de la experiencia viva y necesaria del análisis personal.

¿Estamos en condiciones de demostrar que nuestro trabajo clínico es eficaz? Se trata de hacer existir aún el sujeto del inconsciente y de pasar a la concepción de una relación entre sujetos que construyen la relación psicoanalítica. Para nosotros se trata de trasladar la investigación al psicoanálisis de familia, de grupo, de la comunidad.

Retomando un texto de Bauleo “Psicoanálisis y grupalidad”(1), se lee: “Desde hace poco tiempo la teoría ha comenzado a lanzar “nuevos objetos” a nuestro campo clínico cotidiano, que obligan a una práctica con otras complejidades, orientan en otras direcciones nuestras investigaciones clínicas y ordenan en otros registros nuestra reflexión analítica”.

La psicosis, la grupalidad y la prevención interrogan la comprensión analítica y transforman la función analizante: los “nuevos objetos” buscan “nuevos sujetos”.

Los estudios sobre la implicación del terapeuta, la contratransferencia, la intra-subjetividad y la trans-objetividad nos están proporcionando nuevas características “del institucional inconsciente” que captura nuestros comportamientos profesionales.

Así nuestra praxis analítica adquiere dimensiones inéditas que necesitan no tanto ser encerradas en un modelo, sino más bien ser seguidas en las líneas zigzagueantes que están dibujando, si queremos comprender esos objetos.

Volvamos a partir desde aquí.

 

[1] Trabajo presentado en la Asamblea para la conformación de una  Red de Investigación en  temáticas grupales e instituconales  Rimini Italia (octubre 2016). Traducción Marcella Chiarappa.

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