¿Qué textos les entregamos a nuestros hijos/as? (Mauricio Pizarro Castillo)

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Mafalda:-¿¡ Y por qué debo obedecerte!?
Madre de Mafalda:-¡Porque yo soy tu MADRE!
Mafalda:-¡Pues si es cuestión de títulos, yo soy tu HIJA! ¡Y que yo sepa nos titulamos el mismo día!

Durante toda la vida se les pide a las personas hacerse cargo de diversas cosas, como por ejemplo cuando se es niño/a, el papá o la mamá le insisten a sus hijos/as que deben “cuidar el autito” o no perder la muñeca que papá compró con mucho esfuerzo. Así, cada cual podría evocar qué cosas tuvo que cuidar y cuya pérdida o destrozo posiblemente implicarían el enojo, castigo o decepción de sus padres…

Cuando se va creciendo y de acuerdo a la edad, nos apropiamos de nuevas responsabilidades; seguramente al terminar el colegio esto se percibe mucho más, puesto que se comienza a trabajar o a estudiar y papá y mamá van tomando gradualmente distancia de las decisiones que cada uno/a va asumiendo.

Pues bien, algo bastante parecido sucede con los hijos/as que se tienen; con la diferencia que ahora les toca a los “niños de entonces” ser los “adultos en el aquí ahora”, es decir, hacer que el hijo/a pueda asumir más o menos las mismas responsabilidades que le hicieron cumplir a cada uno/a cuando pequeño.

Lo anterior resulta interesante cuando se quiere explorar los recursos y repertorios que poseen los padres para enseñar las cosas que alguna vez le fueron enseñados a ellos. En efecto, ¿cómo sabe un padre o una madre acerca de su rol? ¿dónde y cuándo se tituló como padre o madre?… En estricto rigor, no hay dónde ni cuándo; se es padre y se es madre con lo que se trae, con las experiencias y con las historias vividas, se educa con la “familia de origen a cuestas”, así se hace y se ejerce el rol. En consecuencia, el hijo/a va incorporando un repertorio, un argumento, un texto que es entregado por los padres ¿qué dice ese texto? ¿cuántos capítulos contiene?; ¿qué dicen sobre el bien a los demás, el respeto, la tolerancia etc?… y a su vez: ¿cómo va recibiendo y asimilando el hijo/a esos texto?.

Sin lugar a dudas, es sabido que los padres son los primeros modelos, son los “primeros libros” en que los hijos/as aprender a leer. Por ello, lo que dicen o no dicen los padres es extremadamente gravitante en ellos/as. Generalmente, los hijos/as aprenden de estos primeros modelos de cómo “ser” seres humanos. Pero también los padres entregan los “textos” de cómo se deben “hacer” las cosas en la vida. ¿Cómo se les enseña a los hijos/a a mirar y hablar a los compañeros/as?; ¿cómo se les educa en la escucha, en el respeto, en la corresponsabilidad, en la alegría?; ¿se les educa en la capacidad de asumir sus responsabilidades?.

Ardua tarea es la crianza y varios son los “libros” que se les van leyendo cuando están (o no están) con ellos/as. Ser padres es tarea compleja y pareciera que esta condición de ser, tiene sus cimientos en el propio lugar de haber sido hijo/a, es decir, se es padre o madre “leyendo los propios relatos” que quedaron escritos cuando se fue niño/a y que alguna vez se los “leyeron” papá y/o mamá.

En este sentido, por ejemplo, un hijo/a aprenderá a hacerse cargo de lo que dice de sí mismo y de los demás o a no burlarse de sus compañeros/as o a tener claros sus deberes para exigir sus derechos, si ha “leído” en sus padres que ellos también se hacen cargo de este tipo de cosas. No es casual que cuando se quiere entender el comportamiento de un estudiante, se mire en primer lugar a los padres y se pueda encontrar en ellos los patrones que han incorporado los hijo/a.

Finalmente, es lícito preguntarse ¿cómo los padres van dejando (permitiendo) que los hijos/as escriban sus propios textos?. Cuando los padres miran a sus hijos/as: ¿qué ven ellos o mejor dicho, qué “leen” en ellos?. ¿Se leen a sí mismos o posibilitan que ellos tengan los espacios y los tiempos para re crear sus propias novelas?.