El grupo operativo y su concepción de la psicología social (Horacio Foladori)

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Quiero comenzar por hacer mención de un hecho histórico que se conmemora hoy,  en esta fecha,  que son los 30 años de la matanza de Tlatelolco, en México en el  68. Este hecho reviste su gravedad, como ustedes  conocerán, porque,  fue el preámbulo de las olimpíadas, y fue una manera  como, en su momento, el Presidente de México, Díaz Ordaz, pretendió controlar un movimiento estudiantil insurgente, que había concitado también apoyo campesino y popular de diversas sectores del pueblo mexicano.

Todavía a treinta años de esto no se quiere reconocer quién fue el que dio la orden para esta matanza donde,  las cifras oficiales hablan de cerca de 150  muertos, pero sabemos que Ángel Parra en su canción memorable, menciona más  de 400.

Quería establecer simplemente este hecho, como acto recordatorio dado que en México hay  manifestaciones cada año por esta cuestión, bajo el lema  «El dos de octubre  no se olvida».
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Ahora bien,  sobre el tema  al  que ustedes tan amablemente me  han convocado,  voy a desarrollar la problemática del grupo operativo. Grupo operativo, supongo,   que es un tema que ha cobrado últimamente, alguna resonancia. Yo discutía con algunos organizadores por esto de ubicarlo en esta mesa de  temas emergentes. Emergente para nosotros es un término particular  porque es un término de la teoría del grupo operativo.

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(*) Conferencia  dictada  el 2 de octubre de 1998, en el  1er. Encuentro  metropolitano de psicología social, organizado por alumnos de la Universidad Diego Portales, de la Universidad Arcis y de la Universidad de Chile.  Se ha preferido mantener  la transcripción  de lo dicho.

Nosotros hablamos de  emergente en el sentido de que es una urgencia, es algo urgente que emerge; entonces emergente junta ambas cosas. Lo que emerge,  emerge en términos de  una determinada estructura del  grupo, es decir, lo que emerge es el  inconsciente del grupo. O sea que en ese sentido me parece muy bien que nos hayan ubicado en esta mesa.

Qué  es grupo operativo, cómo definirlo. Podríamos hablar mucho de esto pero dado que no tenemos mucho tiempo voy a  reducirme a un par de nociones que me parecen claves. Si nosotros tuviésemos  que dar una definición general del grupo operativo tendríamos que decir que  llamamos grupo operativo a todo grupo en el cual la explicitación de la  tarea y el accionar a través de ella no sólo permite su comprensión sino  también su ejecución. Es decir, la idea de tarea:  el grupo operativo se  centra en una tarea. La idea de Enrique Pichón-Rivière, creador de  esta teoría y esta técnica,  ubica a todo grupo haciendo un trabajo, todo  grupo espontáneo o construido artificialmente, está convocado para hacer  algo, ya sea para tomar el té, ya sea para jugar el fútbol, ya sea para  preparar un trabajo de pasaje de curso, ya sea para curarse, ya sea para  desarrollar un plan, una iniciativa de carácter autogestionario, de carácter  comunitario. Es decir, en tanto el grupo se centra en un trabajo, el grupo  entonces encuentra distintos grados de dificultad para desarrollar este  trabajo.

La idea de trabajo se nos hace esencial, porque coloca  al grupo en una determinada realidad, que es la gran diferencia entre Pichón-Rivière y otros enfoques grupalistas. Esta es la gran diferencia porque permite una  aproximación a todos los grupos en general, mas allá de lo que estén  haciendo, porque todos hacen un trabajo, o sea que en eso son todos semejantes.

Ahora veamos , qué significa hacer un trabajo. Significa establecer una relación con el medio y la modificación de éste por un lado y el acto de modificarse que ello implica.. Es decir, acá sabemos que  hay una relación dialéctica que se produce a través del trabajo; el trabajo es el elemento que humaniza al hombre. Entonces en la medida en que el grupo  se centra y realiza el trabajo, o pretende realizar el trabajo, o hace el  esfuerzo por realizar el trabajo y de alguna manera lo hace, genera un  proceso de modificación, producto de este trabajo que tiene dos  efectos:  uno,  lo que va modificando en esta materia bruta,  que se va  modificando a partir de este trabajo, y otro,  aquello  que repercute desde el punto de  vista de esta modificación en los sujetos que trabajan.

El grupo se centra entonces en la producción de cambios en el mundo y en sí  mismos. En este sentido decimos que todo grupo es operativo de manera  general, si todo grupo se centra y hace un trabajo, todo grupo es operativo,  opera.  Operar quiere decir eso, quiere decir modificar, hacer un trabajo.  Pero en sentido estricto nosotros llamamos grupo operativo a un grupo que  tiene un particular modelo de coordinación. A esta concepción de  grupo que  remite a una  manera de entender   la grupalidad, a la teoría de Pichón-Rivière, que tiene una  metodología de lectura del discurso grupal y que tiene una técnica de intervención desde el lugar de la coordinación y de la observación. O sea,  que en sentido estricto para nosotros grupo operativo es la modalidad de trabajo grupal fundada por Enrique Pichón-Rivière.

Pichón-Rivière además de importar la idea de trabajo del materialismo histórico, era un psicoanalista prestigioso, por lo tanto, también importó a  la teoría del grupo operativo, una teoría de la lectura sobre lo explícito y  lo implícito. Lo explícito y lo implícito es algo así como la terminología que se utiliza en el campo grupal y que remite, con algunas diferencias, a  lo manifiesto y lo latente que trabaja el psicoanálisis. Es decir, esto significa que si bien el grupo discute cómo hacer este trabajo, se genera la  posibilidad de leer mas allá, como dicen los integrantes de los grupos, de  «leer entre líneas» lo que va aconteciendo en el grupo y  de explicitarlo; esa  es la función de la coordinación, la función técnica. Entonces,  en tanto el  coordinador explícita aquello que está implícito, el grupo toma conciencia   de lo que le está pasando en este trabajo. Al tomar conciencia está,  por  supuesto,  en mejores condiciones para ya sea trabajar mejor y  superar los   obstáculos, o desarrollar nuevas «vueltas» en este esfuerzo por el trabajo, por resolver el trabajo que está haciendo.

El otro aspecto que vale la pena mencionar es que el trabajo  sitúa al grupo en una determinada realidad que le evita regresiones profundas. A diferencia de las teorías de psicoterapia de grupos mas  tradicionales como pueden ser las de Bion, la de Foulkes, las aportaciones  de la escuela francesa del grupo de Anzieu , los americanos, todas estas teorías que  también trabajan con una lectura de la latencia grupal, como trabajan  básicamente centrados en la transferencia, producen regresiones importantes.  Para el grupo operativo, el trabajo lo ubica en un plano de realidad, o sea  hay que poder ser operativo. Esto garantiza que no tenemos un grupo de bebes de pecho (como pueden plantear algunos exponentes de la escuela kleiniana), sino que  tenemos un grupo de adultos, que está intentando ser adulto, o sea, un grupo que piensa.

El grupo operativo entonces se focaliza permanentemente en una búsqueda del  cambio.  ¿ Porqué del cambio? Simplemente  porqué el grupo operativo tiene como consiga la  problemática del cambio. Aquí hay que dimensionar otro concepto clave para  Pichón-Rivière que es la idea de adaptación activa a la realidad. La canción  del poeta dice «cambia todo cambia», o sea que es obvio que este cambio en el mundo requiere de cada uno de nosotros un proceso de adecuación permanente,  pero resulta que es complicado estar adecuándose permanentemente a esta realidad cambiante  y lo que  habitualmente sucede es que nosotros operamos estereotipadamente. Esto significa que utilizamos el mismo tipo de respuesta,  de comportamiento en  situaciones que son disímiles, en situaciones que creemos que son iguales,  pero como la situación ha  cambiado, se tratas entonces de situaciones  diferentes, y esto muestra una dificultad de  los sujetos de adecuarse  a las situaciones cambiantes. Entonces para Pichón-Rivière la idea de adaptación activa a la realidad, supone que nosotros tenemos que estar permanentemente en esta adaptación, es decir, adaptándonos  pero de manera activa, es decir, introduciendo cambios también en esta  realidad. No es una adaptación pasiva a esta realidad, sino que a través del  trabajo introducimos cambios.

Interesa leer entonces en el  desarrollo del grupo la manera como estos estereotipos van apareciendo, porque casualmente en la medida en que estos  estereotipos son señalados, son puestos en sentido en la estructura del  grupo, son verbalizados y analizados, es que entonces los funcionamientos  del grupo se pueden ir adaptando activamente a la realidad, es decir, pueden  ir abandonando estos estereotipos en aras de conductas mas activas,  transformadoras.

O sea que el grupo operativo atenta, provoca un cuestionamiento, diría que  bastante fuerte de los estereotipos. Y digo bastante fuerte porque en  general los integrantes que participan en el grupo operativo, no realizan el  abandono de los estereotipos sin dolor, porque los estereotipos son de cada quién,  son propios y en la medida en que los tengo que dejar me duele dejarlos.

Aparte de que esto, moviliza una serie de otras estructuras. O sea que el abandono de conductas estereotipadas no es nada fácil, no es un problema de  querer, es un problema de poder, es un problema de poder tener «madera» para  eso,  también.

Si el grupo promueve el cambio, ¿en qué nivel podemos decir que se da este cambio? Es decir, ¿cuáles son los cambios que produce la participación en el grupo operativo? En primer lugar decíamos que el primer  nivel de cambio es el cambio de los estereotipos. El cambio en el interior de la estructura grupal misma supone cambios en la forma de relacionarse con esta realidad,  de construir esta realidad. Pero esto se realiza en el grupo, por lo tanto  el cambio de los estereotipos supone un segundo nivel de cambios que son   cambios en las relaciones interpersonales entre los participantes del grupo.  Es decir, las formas en que los integrantes del grupo se relacionan cada uno  con todos los otros, va también modificándose a lo largo del grupo. Pero la modificación de las relaciones interpersonales supone necesariamente un cambio en el mundo interno de cada uno de los participantes.

Ahora bien,  además de estos niveles, el proceso de participación en el grupo,  el proceso de esclarecimiento sobre los estereotipos y sobre determinados  comportamientos grupales, genera un aumento en la capacidad de escucha de  los participantes del grupo sobre lo que es el discurso grupal. Es decir, al  poco tiempo de estar participando se empieza a poder      escuchar otras cosas.  Escuchar no es lo mismo que oír, uno oye ruidos y  escucha sentidos. Esto  quiere decir que el proceso  sensibiliza a los participantes a una mejor escucha, o  sea, pueden empezar a hacerse cargo de determinados aspectos del discurso que los involucran o que los toca de distintas maneras. Escuchar el discurso grupal es escuchar lo que los otros compañeros del grupo dicen sobre qué les acontece en este trabajo que realizan en conjunto. Pero escuchar a los otros es también aprender a escucharse a sí  mismo, porque el  otro también me refleja. Entonces en lo que escucho del otro también me  escucho a mí.

Esta sensibilización y aprendizaje de la escucha del discurso grupal genera  una nueva manera de pensar en el grupo. Para nosotros el pensar es  necesariamente grupal, nadie piensa sólo, pienso cuando dialogo con otro;  mejor dicho, cuando discuto con otro. Y digo discutir porque es a partir de la   oposición que puedo pensar . Si estoy de acuerdo,  estoy de acuerdo, no  pienso. Si estoy de acuerdo apoyo, piensa el otro, piensa aquel con el cual  estoy de acuerdo. Para tener ideas nuevas y pensar y poder aportar  y crear algo  distinto tengo que hacerlo desde la oposición, tengo que pensar en contra.

Entonces,  es interesante  observar que  el grupo para pensar cómo resolver el  trabajo y pensar sobre el trabajo, genera una manera de asociar que se ha  llamado asociar en cadena, es decir, la manera en cómo el grupo se maneja con la libre   asociación:  un miembro  dice algo y otro a partir de eso, dice otra cosa y así el  grupo va avanzando. Pero se observa que cuando el grupo está realmente sincronizado,  surge un fenómeno espectacular que es el que algunos integrantes empiezan a hablar como los sobrinos del pato Donald.  Hugo, Paco y Luis hablan de manera  super sincronizada: uno empieza la frase, el otro sigue y el otro termina. Lo  cual supone una estructura gramatical que los atraviesa, porque cada uno se  inscribe en el momento apropiado de esta estructura gramatical cuando  corresponde. Este es un fenómeno que se observa perfectamente en los grupos  operativos. Se observa, digo, cuando hay un nivel de sincronización que     muestra un punto de eficacia, de eficacia importante en el desarrollo  y la resolución de la tarea.

También,  la participación en el grupo genera un aprender a asumir las proyecciones. El grupo es un espacio naturalmente regresivante, por distintos motivos que no vamos a desarrollar acá, lo cual hace que haya que  tener cuidado cuando uno escucha este discurso, porque no necesariamente los  que hablan hablan por sí mismos, también hablan por otros, también hay  algunos que hablan a través de otros, también algunos de los que hablan,  si  bien se dirigen a una persona en especial, de repente ese mensaje tiene otro  destinatario. Es decir, lo que quiero transmitirles es que la escucha del  discurso grupal no tiene nada que ver con lo que nosotros podemos observar  sobre este desarrollo empírico ingenuo, sobre lo que vemos. Descubrimos muchas veces que hay individuos que hablan en nombre de todos, y esto ocurre  así porque si habla del grupo es porque los demás lo autorizan; si no está autorizado a hablar,  «lo  callan» de mil maneras y no puede hablar. Es decir, esto es lo que llamamos  desde los mecanismos del grupo, el problema de las depositaciones. Hay  algunos miembros que se hacen cargo de ansiedades fuertes, o de aspectos del   grupo y se hacen cargo porque todos han depositados allí,  según el modelo del  chivo expiatorio, sus aspectos rechazados. Asumir las  proyecciones es asumir estas depositaciones que hacemos permanentemente en   el grupo, en la persona de  los demás.

Todo esto gira  alrededor  de una cotidianeidad del grupo, porque la problemática del trabajo no es una problemática intelectual del trabajo. Para el grupo operativo, no se trabaja intelectualmente, el pensar pensar sobre la tarea implica también un sentir sobre la misma.Una de las cosas que Pichón menciona de manera  muy certera es cómo la sociedad tiene lugares donde está legitimado el  pensar y otros lugares donde está legitimado el sentir. Es decir, se institucionaliza   una  suerte de disociación en todos nosotros; si vamos a la escuela,  ese es el lugar para pensar. No tiene sentido que en la clase de matemáticas yo le  diga al profesor «bueno a partir de la fórmula que usted puso ahí, yo siento…» o,   «ahora me siento angustiado porque no entiendo». El profesor me va a mirar con  cara rara, me  va a decir : «Mire, yo le puedo explicar el problema,¿ qué es lo  que no entendió?». No me va a aceptar la explicitación de un sentir en un  espacio que no está indicado para ello. Pero por otro lado,  la familia es un  lugar para sentir, entonces uno no puede ir a la casa y decir «bueno, yo pienso que en este grupo nosotros tendríamos…» Inmediamente somos interrumpidos  con una descalificación:  «No te hagas el intelectual, lo que sucede es que tu no me querés, ese es el problema»? Es decir, la familia se centra en esta  cuestión del sentir y si uno entonces quiere hipotetizar, pensar sobre lo  que sucede, esto es sentido como una falta de cariño, de amor, lo que sea.

Entonces dice Pichón ¿por qué tenemos que funcionar de manera disociada? Por  un lado, estamos perdiendo una enorme cantidad de energía y estamos  desaprovechando la riqueza que nos de el pensar sobre el sentir y el sentir  sobre el pensar. Entonces esto tiene que ver con lo que nos ocurre en esta  vida cotidiana del grupo que a su vez se hace extensiva a la vida cotidiana  de todos nosotros, la vida diaria. Es decir, lo que nos ocurre diariamente  cómo lo pensamos y cómo lo sentimos.

Además,  el grupo operativo genera – en tanto realiza un trabajo,  que está  centrado en el trabajo – un cuestionammiento sobre  lo que llamamos la ilusión  grupal. La ilusión grupal es esta ilusión, es este «delirio» que se genera en  todo grupo alrededor de la idea de que porque estamos juntos, podemos. Ese es el problema de «la unión hace la fuerza», lo cual  en parte es cierto:  la unión hace la fuerza, pero en general nos  imaginamos que tenemos mucha más fuerza por estar en grupo. Es decir, hay  que hacer una adecuación al análisis de lo que es la fuerza real del grupo,  de qué es lo que estamos haciendo en los hechos que nos autoriza a pensar  sobre qué es lo que podemos hacer. O sea, el grupo trabaja también sobre la  omnipotencia que el efecto grupo produce.  Cuestionar la omnipotencia es  «ajustar » al grupo a sus propias condiciones, a sus propias posibilidades, a  descubrir sus límites, a  construir su fuerza real,   no imaginaria.

En suma, podemos decir que el grupo operativo genera en su proceso cambios  que tienen que ver con la estructura y con la dinámica,  y estos cambios se  internalizan como aprendizaje, se internalizan como análisis de estereotipos,   como una capacidad de enfrentar situaciones nuevas, enfrentarse y  resolverlas. Es decir, internaliza un modelo de análisis, de toma de  distancia, de reflexión, de asumir el pensar y el sentir sobre lo cotidiano.  Por demás está decir que además el grupo operativo cuestiona todo el enfoque  de la psicología academicista, individualista,  clásica, porque parte de que  el individuo se define a partir de las relaciones, o sea que las relaciones  son las que definen a este individuo, por lo que  no existe una psicología individual.  Ya Freud había señalado que toda psicología es en un principio social.

Ahora  bien, como ustedes ven esta problemática que el grupo abarca posibilita una  amplia gama de aplicaciones porque hay grupos que espontáneamente pueden ser  operativos, pero también nosotros podemos colaborar para que el grupo pueda  ser más operativo. Acá es donde interviene todo el sentido de la  coordinación;  cuando se trabaja con la técnica del grupo operativo,  entonces  se facilitan los procesos porque  el técnico está encargado de ir  mostrando estos obstáculos y las dificultades del grupo. No deja que el  grupo caiga en círculos cerrados, espirales donde «se come la cola», lo que a  veces sucede en los grupos.

Es decir, hay grupos que  evolucionan de manera  natural, pero hay grupos que pueden necesitar un apoyo técnico y,  por otro lado,  la participación en el grupo produce , como vimos,  una amplia variedad  de posibilidades y de aprendizajes que ayudan a los grupos que se encuentren  en  cualquiera de las áreas en que habitualmente la psicología social trabaja.

Bueno, vamos a dejar por acá, muchas gracias.

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